¿Quiere deshacerse de sus deudas? Ellos le pueden ayudar.

Recibir un correo electrónico de una empresa de gestión de deudas como EOS no tiene por qué ser el fin del mundo. En realidad podría ser algo bueno: Los agentes del centro de atención telefónica ayudan continuamente a personas que se sienten abrumadas por sus deudas, y tienen muchas historias para demostrarlo.

El alivio en la voz de la mujer era obvio, incluso antes de comenzar a agradecérselo, recuerda Robert Weinhold, especialistas en gestión de deudas de uno de los cuatro centros de atención telefónica de EOS en Alemania. La persona que llamaba era una mujer joven, y estaba claro que no iba a poder hacer frente a todas las deudas que había acumulado comprando por internet y utilizando la tarjeta de crédito. «Emprender acciones legales no habría hecho feliz a nadie, por lo que elaboramos un plan de pagos personalizado para que ella pudiera hacer frente a los pagos».

La gestión de deudas en el Grupo EOS es algo muy distinto de los prejuicios populares sobre el sector; se trata de personas centradas en solucionar problemas como Weinhold y su compañero Thomas Markert, que tratan con los deudores por teléfono. El objetivo es que los acreedores reciban lo que se les debe de una forma que los deudores puedan asumir. «Se trata de solucionar los problemas de deuda de manera constructiva», dice Markert. «Se trata de mostrarle al deudor que hay esperanza, una meta que puede alcanzar».

Tratar con deudas implica tratar con emociones.

Existen muchas historias que sugieren que los deudores reconocen esto. La experiencia de un compañero es una de las comunes, dicen Markert y Weinhold. Este compañero respondió una llamada de un hombre que quería saber la cantidad pendiente de su deuda. «Nuestro compañero dijo que la deuda se pagó por completo, y señaló que la persona que llamó ya había llamado dos veces ese día», recuerda Markert. «La persona que llamó dijo: "Lo sé, solo tenía que escuchar las buenas noticias de nuevo"».

«Estar endeudado es algo extremadamente emocional», dice Weinhold. Los sentimientos de impotencia o vergüenza pueden disuadir a los deudores a tratar el problema. «Pero mi consejo para cualquier persona que recibe una carta de un servicio de gestión de deudas es simple: descuelgue el teléfono y llámenos. El problema solo puede resultarle más caro si lo ignora», dice Weinhold. «Estamos aquí para ayudar; y si alguien me da las gracias por ayudarle, me está dando las gracias por hacer mi trabajo».

No se trata de demandar a alguien, sino más bien de encontrar una solución realista.

Las empresas de gestión de deudas no son un servicio de asesoramiento a deudores. Estas empresas sirven a las empresas que les han encargado cobrar el dinero que les deben lo antes posible. Pero los especialistas de EOS son conscientes de que solo pueden lograr esto si los deudores pueden hacer frente a los pagos; lo cual suele requerir flexibilidad y el diseño de un calendario de pagos, así como la congelación de los pagos de intereses. Weinhold recuerda a un hombre de unos treinta años que había pasado años ignorando deudas importantes que había acumulado por gastar en exceso años anteriores. «De repente se encontró con una familia, con un niño, y sintió la responsabilidad de deshacerse de sus deudas por el bien de su familia», comenta Weinhold. «Acordamos unos plazos de amortización que le permitieron pagar las cantidades que debía dentro de un plazo considerable».

Weinhold recuerda que cuando se habían liquidado todas las deudas el hombre se lo agradeció efusivamente. «Él estaba muy agradecido por el hecho de que fuimos pacientes y le permitimos pagar sus deudas de una en una», dice Weinhold. «Una vez que habíamos acordado los plazos, no le pusimos ninguna presión, de lo cual está muy agradecido».

El poder motivador de los objetivos de pago.

 

Recuerda a una mujer que se volvió prácticamente fanática de pagar lo que debía. «Esta mujer pidió que se le incrementaran los pagos porque tenía planeado empezar un tercer trabajo para deshacerse de sus deudas», recuerda Markert. De manera exitosa, esa primavera hizo todo lo que estaba en sus manos para poder liquidar una deuda en junio y la siguiente en agosto. «Vio que estaba a punto de lograr su objetivo y estaba muy agradecida por ello».

Markert y Weinhold calculan que alrededor del 80 por ciento de las personas con las que tratan les dan las gracias por la ayuda recibida. El objetivo principal es lograr que los deudores paguen todo lo que deben.

Incluso si se acumulan las facturas, los préstamos y las hipotecas, un experto en cobros puede encontrar la solución.

Weinhold recuerda la llamada de una mujer que había heredado las deudas que su marido recientemente fallecido había acumulado en secreto. Ella se sintió abrumada por la revelación, y no se encontraba en situación de poder pagar las cantidades correspondientes. Al acordar unos plazos teniendo presente su situación, él ayudó a que la mujer pudiese hacer frente al legado de su marido. «Recuerde: no existe una situación imposible», dice Weinhold. «Y recuerde, a menudo recibo agradecimientos».

Eine junge Frau mit Headset arbeitet am Computer
La persona que está al otro lado del teléfono también es humana: La misión de los centros de atención telefónica de EOS es encontrar una solución para todos los que tengan deudas.

Empiece con la factura más pequeña y, a partir de ahí, continúe.

Algo que le gusta hacer a Markert con las personas que llaman por primera vez, es pedirles que se sienten con un papel y un bolígrafo. «Les ayudo a obtener una visión general de su problema financiero», dice Markert, mientras describe cómo pone su atención en la factura pendiente más pequeña y le sugiere a la persona que realiza la llamada que empiece por pagar dicha factura, bien de una sola vez o a plazos.

«Se trata de inspirar confianza a las personas que llaman y animarles a seguir, así como convencerles de que verán la luz al final del túnel», explica Markert. 

«A menudo siento a las personas sonriendo al otro lado del teléfono», dice Markert. Él dice que a menudo, una persona que llama por primera vez frustrada debido a que, por ejemplo, tiene veinte facturas pendientes, termina la llamada con confianza y agradecida. «Al hablar sobre sus problemas, les muestro que la deuda es como un juego de mesa: puedes jugar sin tener una estrategia, pero solo puedes ganar si la tienes».

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