¿Preferiría comprar una casa o viajar? Cómo hacen frente a sus deudas los milenials.

Son despreocupados, viven el momento y gastan demasiado en experiencias, en lugar de ahorrar para el futuro: ¿Es una descripción precisa de los llamados milennials? Los datos de cobradores de deudas y otros muestran que es complicado.

Image of a student sitting under a tree with their laptop, books and a coffee cup.
Un ordenador portátil, café y un mínimo de equipaje: Los milenials van por la vida de forma diferente a la generación de sus padres.

«Cuando trataba de comprar mi primera casa, no estaba comprando aguacate aplastado por 19 USD y cuatro cafés a 4 USD cada uno». Este comentario de Tim Gurner, promotor inmobiliario australiano, refleja la imagen que muchos tienen de la generación del fin del milenio: entre los veinte y treinta y tantos años con una actitud liberal hacia la vida, el trabajo, las posesiones y el gasto. Pero, ¿se refleja esto en sus hábitos de gasto y actividades de préstamo reales?

De hecho, según el servicio de bienestar social del Reino Unido , el endeudamiento de los jóvenes es un problema creciente en el Reino Unido. Entre 2010 y 2012, los jóvenes de entre 15 y 24 años tenían el promedio de ratio deuda-ingresos o deuda sin garantía más elevado que cualquier otro grupo de edad, y vieron un aumento del 200 por ciento en sus deudas entre 2006 y 2012. Este aumento fue más de diez veces superior al de la población en general.

No obstante, cuando se trata de pagar el dinero que deben, las opciones varían: el 38 por ciento de los miembros de la Asociación Nacional de Entidades de Gestión de Cobros de Alemania (BDIU) afirma que los jóvenes son peores pagadores que sus mayores. El 62 por ciento afirma que los clientes jóvenes son iguales o más fiables con los pagos, por lo que el cobro de la deuda no supone un gran problema.

 

¿En qué les gusta gastar su dinero a los milennials?

Entonces, ¿en qué gastan su dinero y para qué piden préstamos personales la «generación de las tostadas con aguacate»? Si los clichés son ciertos, deberíamos ver una diferencia en comparación con la población en general. Según la encuesta sobre la deuda «2017 EOS Debt Survey», en países como Alemania, Rusia y EE. UU. es el doble lo dispuestos que están a endeudarse, por ejemplo, mediante un contrato de compraventa a plazos para pagar un automóvil o una motocicleta, así como para pagar sus estudios.

Respecto a las causas del endeudamiento de los jóvenes, el 81 por ciento de los miembros de la BDIU lo atribuye al elevado gasto en bienes de consumo. Afirman que los jóvenes tienen problemas con tiendas en línea, proveedores de telecomunicaciones y gimnasios, mientras que los adultos de entre 25 y 59 años tienen problemas a la hora de pagar a los bancos o sociedades de crédito a la vivienda, empresas de suministros energéticos y proveedores de telecomunicaciones.

Ya podemos ver que emerge un patrón: la generación más joven tiene más deudas para gastar en una necesidad a corto plazo, que para comprar una casa. Esta preferencia por las experiencias se confirma por otras investigaciones.

Las experiencias más importantes que las posesiones.

Según una investigación de Ipsos para Eventbrite, empresa dedicada a la venta de entradas en línea, tres cuartos de los milennials entrevistados prefieren las experiencias —viajar por el mundo, ver un espectáculo, pasar tiempo con amigos— a las posesiones. El instituto alemán de investigación de mercado «GfK» respalda esta afirmación: del 2007 al 2017, «disfrutar de la vida» pasó del décimo al tercer lugar en las prioridades de los milennials. Sin embargo, una encuesta de 2015 entre los milennials en Alemania obtuvo resultados sorprendentes. Mientras que la trayectoria profesional quedó en sexto lugar, viajar estaba en el quinto lugar, y la independencia financiera justo en el segundo lugar.

Naturalmente, los milennials no quieren tener deudas, al igual que todos los demás. Sabemos por el informe del Bank of America (Banco de Estados Unidos) que el 35 por ciento de los milennials están preocupados por no ahorrar lo suficiente. Tal vez esto se deba a que no son capaces de lograr la seguridad financiera tan fácilmente: El rápido aumento del precio de la vivienda en muchos lugares significa que emprender el camino hacia la vivienda resulta mucho más difícil para la gente joven. Para otros, el elevado coste de artículos de primera necesidad como pueden ser los teléfonos inteligentes, de los cuales es difícil prescindir en la sociedad moderna, causa problemas.

A veces se trata únicamente de comprar alimentos y pagar el alquiler.

Incluso en Alemania, donde las tasas de matriculación son prácticamente inexistentes, muchos jóvenes adquieren préstamos para cubrir el coste de vida. Los informes de los medios de comunicación alemanes relatan las historias de estudiantes que asumen deudas sin previamente obtener el asesoramiento adecuado o que están limitados en su capacidad para sopesar las ventajas e inconvenientes de las diferentes opciones de financiación. Con la obligación de cargar con los costes de amortización más tarde, las decisiones equivocadas en edad temprana pueden tener consecuencias para estos deudores y retrasar decisiones importantes en la vida. Es difícil adquirir una propiedad o iniciar una familia cuando uno todavía tiene que recuperarse de la deuda.

Es por ello que los conocimientos financieros de conceptos como crédito y tipos de interés, compraventa a plazos con sus depósitos y pagos mensuales, recuperación de la deuda y presupuestos son tan importantes. El Global Financial Literacy Excellence Centre (GFLEC) dice que lo mismo ocurre con los milennials, y concluye: «Los milennials carecen de los conocimientos básicos necesarios para tomar decisiones financieras inteligentes». Sus acreedores están de acuerdo: el 52 por ciento de los miembros de la BDIU atribuye el endeudamiento de los jóvenes a la falta de conocimientos financieros, que resulta en la persona equivocada adquiriendo un préstamo en el momento equivocado y en las condiciones equivocadas.

 

¿Vivir el día a día o pensar en el mañana?

Es evidente que aquí hay trabajo por hacer. Es posible que un optimista piense que, para los milennials bien educados a quienes les quedan muchos años por delante, nunca es demasiado tarde para empezar a aprender acerca de sus finanzas y la estructuración de las mismas, así como acerca del seguimiento y la gestión de sus gastos. De manera que les permita tener ambas: tostadas con aguacate y una casa en la que disfrutarlas.

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